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Los Topos de la Catedral de León

Catedral León Fachada
La Historia del “ topo maligno ” de la Catedral de Santa Maria de Regla de León, ha acompañado a la “Pulchra Leonina” durante toda su larga vida y evolución, estremeciendo con su relato la infancia de tantos leoneses, que además, podíamos verificar su autenticidad con la imagen del pellejo del mismo expuesta en el interior.

El Topo Maligno

Cuentan los “sabios” del lugar, que al inicio de la construcción de la Catedral de León, los canteros se afanaban durante todo el día en levantar tan majestuoso edificio, piedra tras piedra, sudor tras sudor, en un esfuerzo que a la mañana siguiente veían derruído sin explicación aparente.

Cada noche, todo el trabajo del día desaparecía de manera misteriosa y vuelta a empezar, de manera que la obra no avanzaba y difícilmente podría algún día verse terminada. No encontrando justificación, decidieron observar que sucedía durante la noche que deshacía la labor del día.

Topo Catedral de León
Topo - Talpidae

Resolvieron pasar la noche acurrucados en la obra y vigilar que o quienes minaba su trabajo. He aquí que en una noche por fin su esfuerzo se vió recompensado cuando sorprendieron a un topo gigante que removía los cimientos y echaba abajo lo construído. Armados con garrotes se fueron a por él y consiguieron acabar con tan enorme bestia a golpes.

( La versión de una trampa gigante, que también es contada, no parece probable ya que aún no había nacido Da Vinci para desarrollar tan gran artificio ).

Como muestra de su hazaña y para escarmiento de quien osara entorpecer su tarea, decidieron exponer el pellejo del “topo maligno” encima de la puerta de San Juan en el interior  de la Catedral como aviso a todo el que en ella entrara.

Topo catedral de León sobre puerta San Juan
Topo expuesto en la Catedral de León

Hasta aquí el relato del Primer Topo de la Catedral de León. Si no quieres que esta hermosa leyenda se te caiga en pedazos, no sigas leyendo, porque ahora contaremos otras leyendas o historias que nos hablan de los siguientes e innumerables topos de la Pulchra Leonina.

Si bien este primer topo era en verdad el más grande y marcaría la descendencia que tuvo a lo largo de los años y las innumerables obras que vinieron luego, hubo más herederos del bicho maligno.

Nota del autor:  No mires la foto siguiente si quieres mantener la Leyenda del Topo Maligno de la Catedral de León.

A principios de los años 90 bajaron por primera vez el pellejo del animal para llevarlo a una exposición que se celebraría en Barcelona. Cuando se hizo la limpieza y restauración, se descubrió que se trataba del caparazón de una tortuga laud. ( Si una tortuga y no un topo ).

La laúd, es la tortuga marina más grande que vive hoy en día, de longitud de 2 metros de media, llegando en algunos ejemplares a los 2.4 mts y peso normal de 500 Kg. hasta los 800 Kg. en los ejemplares más grandes, se puede encontrar en la actualidad en mares tropicales.

El caparazón es de color oscuro con siete quillas en la parte superior y recubierto por piel, que le da ese aspecto tan caracteristico y equívoco.

De cómo y cuando llegó hasta aquí sigue siendo un misterio, aunque se supone que fué colocada después de la última gran restauración (1859-1901) y por donación de algún peregrino o devoto.

Lo siento, algunas veces la verdad es cruel, pero no siempre tenemos por que creernos la verdad.

Los otros topos

Ya en los documentos de 1895 de D. Demetrio de los Ríos sobre la restauración de la misma, se detallaba el primer gran topo y  cuatro de sus herederos.

Demetrio de los Rios

D. Demetrio de los Rios y Serrano (Baena, 27 de junio de 1827 – León, 27 de enero de 1892​).

Arquitecto y arqueólogo fué fundamental en la Gran restauración del S-XIX. En su monografía sobre la Catedral de León nos dejo un testimonio valiosísimo.

Catedral de León antes de la última y gran restauración,  fué el primer edificio de España en ser declarado Monumento Nacional en 1844 con el fín de poder rehabilitarlo con urgencia.

A lo largo de la vida de este templo, el aspecto ha ido cambiando, influído por los estilos y las obras de asentamiento que se han realizado, desde su primer boceto probablemente basado en la Catedral de Reims.

Catedral de León en 1875
Fachada de la Catedral de León en 1875

PRIMER TOPOLOS CIMIENTOS. Realizado sobre un solar ocupado por varias construcciones anteriores  y superpuestas en el tiempo condujo a reaprovechar los cimientos de la anterior en cada nueva construcción. 

Las primitivas termas romanas levantadas en el siglo segundo proporcionaron un asiento estable al palacio construido por Ordoño II y tras la destrucción de este por Almanzor a finales del siglo X, sería sustituido por una catedral románica, precedente de la construcción gótica actual del siglo XIII.

Se unía al problema de que la nueva construcción no tenía su propia base de acuerdo a su tamaño, forma y peso, el hecho de que las diferentes cimentaciones no tenían la misma resistencia y por tanto las presiones se ejercieran desigualmente, con los consiguientes movimientos de la edificación.

Todo esto unido a la acumulación de humedades y la filtración de aguas, engendró el primer gran topo de la Catedral.

SEGUNDO TOPOLOS MATERIALES. El llamado “mal de la piedra”: la extremada debilidad de la piedra empleada en la construcción del templo fué otra de las principales causas generales de la ruina de la catedral de León .

Durante la restauración del siglo XIX se sustituyeron multitud de sillares que estaban descompuestos, prácticamente transformados en barro. Además, al igual que ocurría con la cimentación, el uso de la piedra a lo largo de las distintas etapas constructivas no fué uniforme, sino que ésta varió cronológicamente provocando la consiguiente desigualdad en la resistencia según el tipo de material utilizado.

La primera piedra, de color rojizo la más resistente y menos deleznable. La segunda piedra con la que se continuó la catedral en el siglo XIV, de color blanquecino salpicada con puntos amarillos, blanda y porosa en exceso, era mucho menos resistente que la rojiza anterior; esto provocó que, numerosos sillares se vieran reducidos “ya, no a barro, sino a tierra”. Por último, se empleó otra calidad de piedra de naturaleza más compacta, pero fina de grano, también de condición sumamente deleznable, como señalaba Ríos al referirse a la misma: “sienta la humedad constante a sus espaldas, descompónese interiormente, bota fuera la costra que se conserva al parecer sin el menor detrimento, y asoma las cariadas capas para caer en polvo, como la piedra de la segunda etapa constructiva”. Así se localizó el segundo topo.

TERCER TOPODEFICIENCIAS CONSTRUCTIVAS. En la construcción se advierten varias deficiencias constructivas en cuanto a la colocación de la piedra, despiezos y trabazón de la mampostería, que sin presentar la gravedad de las causas anteriores ( cimentanción ), fueron inconvenientes que se sumaron a la debilidad de su asentamiento. “debajo de un sillar se ha encontrado un rodillo de chopo”, “el piso del triforio se halla en un lado quince pulgadas más alto que en otro”, así se narraba en los documentos de la época la aparición del tercer topo.

CUARTO TOPOLA ESTRUCTURA ORIGINARIA Y AÑADIDOS, sin ser propiamente una causa de su deterioro, la estructura requiere de una pericia y cálculo para el carácter arriesgado y atrevido del esqueleto gótico del templo. El poco espesor de las paredes y el complejo equilibrio entre vanos y macizos, característicos de ese estilo, en nada benefician la estabilidad del estilizado edificio.

Si con todo esto no era bastante, la falta de unidad en la ejecución y restauraciones posteriores, realizados a partir del siglo XVI fué llamando a otros topos malignos dispuestos a derruir la Pulchra.

Catedral de León Silla de las Reina
Vista lateral Catedral de León donde se puede apreciar la "Silla de la Reina" añadido ( finales S XIV ) para reforzar la estructura.

Vaya, cuantos topos asoman en la noche y los que faltan.

Como el topo del terremoto de Lisboa del año 1755 que conmovió todo el edificio, afectando de manera especial a los maineles y a las vidrieras.

O el topo del rayo que provocó el incendio de la techumbre el 27 de mayo de 1966.

Techumbre Catedral de León incendio 1966
Vista techo Catedral después del incendio de 1966

Pero estos otros topos ya son otra/s historia/s que ya contaremos como fueron cazados.

De momento y para no aburrir, valga la historia del primer topo y sus descendientes más directos.

Gracias a todos los ” cazadores de topos ” que a lo largo del tiempo han velado en la noche para apresarlos. El maestro Jusquín, Juan Naveda, Joaquín de Churriguera, Giacomo de Pavía, Sánchez Pertejo , Matías Laviña, Juan Madrazo, Demetrio de los Ríos , Juan Bautista Lázaro, Juan Crisóstomo Torbado y tantos otros olvidados y anónimos con más o menos fortuna y acierto en su tarea.

Manu Cuenta.melo
Manu Cuenta.melo es el Juglar que canta las historias del Blog Cuenta.melo. Manuel Torrado natural de León, es fundador de Artes Medievo. Taller de Pintura Medieval especializado en obras de pequeño formato sobre madera. Reproducciones totalmente artesanales aplicando la técnica clásica de la policromía sobre tabla.
cuenta.melo@hotmail.com

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